martes, 10 de marzo de 2009


En Auckland, Nueva Zelanda, lo más difícil hoy es encontrar estacionamiento. La gente no tiene miedo de dejar su vehículo en la calle durante una o varias noches y que, en ese tiempo, el auto le sea robado. Tampoco hay desarmaderos, como en la Argentina.

Cuatro años atrás, en Auckland, que es la ciudad más grande de Nueva Zelanda y tiene una población de 1.237.000 habitantes, se puso en marcha un programa especial que, en sólo seis meses, logró reducir en 30 por ciento el robo de automóviles, según explicó William Godnick, investigador de Internacional Alert y de la Universidad de Bradford, en Gran Bretaña.

Como entre los adolescentes hay un preocupante nivel de consumo de alcohol, se aumentaron los controles sobre la venta de bebidas alcohólicas durante la noche y la madrugada.

En Nueva Zelanda, la inversión para tratar de impedir los hechos de inseguridad es de cuatro millones de dólares mensuales. Hay una oficina, llamada Dependencia de Prevención del Delito del Departamento del Primer Ministro y del Gabinete, que tiene como misión coordinar los recursos y las medidas para concertar asociaciones con autoridades locales, mediante el mecanismo de "consejos por una comunidad más segura".

Javi Guerrero

martes, 10 de febrero de 2009

VaNDaLiSMo SeViLLaNo


En 2008 los gamberros sevillanos provocaron los incendios de 1.153 contenedores de basura y 2.114 papeleras, lo que supuso un gasto para el ayuntamiento que sobrepasó los 500.000 euros (en total, se gasta al año un millón de euros en reparaciones). Paradójicamente, la movida juvenil conocida como la botellona (cerca de 80.000 jóvenes bebiendo en la calle) generó en el año 702.000 kilos de residuos. Los responsables municipales proyectan combatir los actos vandálicos con métodos similares a los utilizados por el Gobierno vasco contra el terrorismo callejero (kale borroka): mayor presencia policial, aplicación de las penas con el máximo rigor, implicación de los padres en el pago de las sanciones y contratación de bufetes de abogados para personarse en los casos como acusación en nombre del ayuntamiento ante el ingente número de denuncias.

Ana Aparicio

martes, 9 de diciembre de 2008

uN iNSTiTuTo De CHiCLaNa DeNuNCia CaSoS De RoBo y VaNDaLiSMo

El vandalismo vuelve a cebarse con los centros educativos de la localidad. En esta ocasión es el instituto Fernando Quiñones el que denuncia los constantes destrozos y robos que se vienen produciendo en sus instalaciones, una situación que, aseguran, no es nueva y que se viene repitiendo desde hace meses.

Los últimos robos que se han producido en el centro se han perpetrado a principios de esta semana y, en ocasiones, se han producido en horario lectivo y mientras el personal de limpieza trabajaba en estas mismas instalaciones. En concreto, en los últimos días han robado dos torres de ordenador, un monitor y un DVD.

Según explican desde la dirección del centro, la situación ha sido puesta en conocimiento en varias ocasiones tanto de la Delegación municipal de Educación como de las Fuerzas de Seguridad, si bien, hasta el momento sólo se han conseguido promesas, ya que no existe un dispositivo específico para poder hacer frente a la situación.

Desde que se abrió el centro, en el curso 98–99, el instituto se ha gastado gran parte de su presupuesto en reforzar las vallas perimetrales. "Lo que estamos pidiendo es que se refuercen las vallas para evitar que se sigan produciendo nuevos destrozos, ya que nos estamos gastando millones en cambiar las rejas y siempre hay alguna rota", explican desde el centro a la vez que puntualizan que esta situación se ha puesto también en conocimiento de la Delegación provincial. Tras recibir esta última denuncia, desde el Cuartel de la Guardia Civil aseguran que se reforzará la vigilancia en las zonas inmediatas al centro y que se seguirá el mismo procedimiento que se puso en marcha a principios del curso escolar en el colegio Atlántida, unas medidas que desencadenaron la identificación de los menores que causaban los destrozos. No obstante, piden la colaboración de los docentes para que exista vigilancia en el interior durante las horas lectivas.